CONCLUSIONES

Este documento, demasiado largo, también queda demasiado corto. Quien lo haya leído, esperamos, pueda visualizar un panorama que ayude a entender la forma en que Ojo de Agua ha transitado por los años y –más importante– que la experiencia aquí plasmada brinde aportes a otros procesos similares y afines. Desde adentro, este ejercicio sin duda nos ha marcado importantes pautas por dónde debemos mejorar. Vemos en este autorretrato un viaje por el tiempo con inicios muy enérgicos, acciones sumamente variadas y amplias, convicciones firmes, y un sentido de compromiso aplicado en formas concretas. Esto nos complace y al mismo tiempo nos obliga a confrontar muchos aspectos que evidentemente debemos mejorar, especialmente los que se relacionan con nuestra forma interna de organización, y las formas en que debemos confrontar los retos, cada vez más duros que queremos asumir.

Sabemos que, aunque el saldo entre los retos y los logros es positivo, los retos no los podemos ignorar, y sobre esto nos toca trabajar. Comprendemos que el proceso de madurez natural de la organización lleva a un necesario crecimiento, y que la organización misma nos pide la acompañemos con la construcción de mecanismos efectivos para alcanzar mayores y mejores resultados hacia fuera, sin que esto nos debilite o desgaste por dentro.

Reconocemos además la importancia e urgencia de asumir estos retos internos, porque los externos son cada vez más preocupantes: Una demanda que crece en intensidad y complejidad por parte de las comunidades y las organizaciones, quienes a su vez responden a un ambiente político cada vez más encrudecido y violento. Nuestro entorno nos dice que debemos ser ágiles, eficaces e inteligentes para confrontar estos retos externos por medio del fortalecimiento de nuestras propias capacidades, como individuos y como organización.

Para quienes estamos en la organización valoramos el hecho que varios amigos, amigas, colegas, personas e instituciones aliadas, hayan insistido en que celebremos nuestro aniversario, pero de manera especial valoramos la respuesta -nuestra y de otros- que la celebración no fuera una simple fiesta, sino una pausa para mirar, comprender, respirar profundo y sí celebrar la determinación de continuar en nuestro camino con mayores herramientas para lo que nos espera.