EL ENFOQUE DE GÉNERO EN EVOLUCIÓN

Desde nuestros primeros trabajos, en Ojo de Agua siempre hemos tenido muy presente el potencial que los medios comunitarios ofrecen para lograr una equidad entre hombres y mujeres en las comunidades donde trabajamos. El reconocimiento de las mujeres en las comunidades indígenas, apoyar y visibilizar iniciativas de organizaciones comunitarias de mujeres, y buscar que más mujeres participen en nuestros talleres, encuentros y seminarios han sido preocupaciones vigentes desde nuestros inicios. Sin embargo, durante muchos años, no comprendimos esto como algo fundamental en nuestro trabajo, ni tampoco conocíamos las herramientas para lograr esas sencillas metas que nos habíamos planteado. Además, desde lo que sabíamos que debería ser y las realidades vividas en las comunidades veíamos un enorme abismo.

 
Genero_Evolucion_1Fue cuando iniciamos a relacionarnos con las y los integrantes de la organización Kultura, Comunication y Desarrollo (KCD) en 2005 que confrontamos este reto de manera más concreta, y todo partió de la insistencia de priorizar el enfoque de género en todos los niveles de nuestro quehacer. Empezamos a ver que con las posiciones feministas occidentales había diferencias sustanciales, difíciles de conciliar. La diferencia era, en buena parte, por la dificultad de introducir estos temas en lugares donde el machismo y los sistemas de patriarcado no suelen ni siquiera cuestionarse. Otro factor que dificulta nuestra labor es la divergencia en valores, cultura, y cosmovisión que se viven en las comunidades de América Latina en comparación con las ciudades europeas. La fuertes, inflexibles insistencia de las financiadoras para incidir a veces tomaban un tono colonizador que nos incomodaba, y sabíamos que de esa manera no iba a lograr lo que queríamos. Entonces por un buen rato tratamos de hacer lo que pudimos para hacer algunos avances con las y los comunicadores, al mismo tiempo tratando de cumplir con los requisitos de las financiadoras.

Genero_Evolucion_2Clara Morales, la única mujer que integra el grupo fundador de Ojo de Agua, empezó no solamente a insistir, pero también a proponer posibles caminos que podríamos explorar para cerrar esa gran brecha. Es importante reconocer que las insistencias de Clara no siempre se recibieron con apertura, ya que todo mundo traíamos nuestros modelos y convicciones muy aferrados. Empezamos a tomar talleres como grupo de trabajo sobre la equidad de género y también sobre masculinidades. Clara viajó a Cuba a participar en un diplomado sobre Comunicación y Género, y el acompañamiento constante de KCD nos siguió abriendo horizontes y proponiendo herramientas para buscar los mejores caminos.

En esta búsqueda que hemos iniciado, y al que le falta aún mucho, hemos aprendido que si queremos transformar a las comunidades para que vivan una vida con mayor equidad de género, tenemos que comenzar con nuestras propias vidas, comprender cómo esta falta de equidad, el sistema de poder patriarcal en el que vivimos, nos afecta a todas y a todos, hombres y mujeres, que más allá de las estadísticas, de por sí desgarradoras, más allá de las historias abundantes e invisibles de las graves violaciones sufridas en las comunidades contra las mujeres, que esta situación nos afecta a cada una, a cada uno de los que integramos Ojo de Agua.