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Voces en comunidad

Voces en comunidad

Voces en comunidad1En este documental se entrelazan las historias de dos radios que dan voz a dos regiones de Oaxaca.
Al norte del estado, Radio Nanhdia’a transmite en el 107.9 FM, desde Mazatlán Villa de Flores a un público de 25 comunidades mazatecas, mixtecas y nahuas. Mientras tanto, Radio Guluchi que transmite desde desde Zanatepec en el 106.7 FM se convierte en una de las radios más escuchadas de la región del Istmo.

 

Voces en comunidad2Las personas cuyas voces dan vida a estas radios comunitarias, nos hablan de las razones que les animan para colocarse detrás de un micrófono y hacer un ejercicio cotidiano de información, reflexiones, música y libertad de expresión, con lo que hacen de la comunicación un puente entre lenguas y culturas diversas.

Escuchamos también al público radioescucha, que además de escuchar encuentra las formas de dialogar con la radio, ya sea a través de los mensajes que envían a sus programas favoritos y salen al aire, o construyéndose nuevos diálogos, íntimos y constantes consigo mismos, con sus familias y entre vecinos, a partir de los temas y asuntos difundidos por estos medios.

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Realización: Roberto Olivares
Producción: Ojo de Agua Comunicación
45 minutos
2017

 

 

 

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La radio del pueblo de la lluvia

En una tarde nublada y lluviosa al final de una larga temporada de calor en la costa oaxaqueña, la gente comienza a reunirse en la plaza municipal de la antigua Yucu Dzaa. En el sonido local, un maestro de ceremonias anuncia la venta de playeras de distintos colores con el logotipo de Estéreo Lluvia a cincuenta pesos, la venta de comida y la recepción de donativos en efectivo o en especie para la construcción del nuevo edificio de la radio. Cada vez que en algún lugar surge la idea de crear una radiodifusora que trabaje en beneficio del pueblo y no de intereses políticos o comerciales, es como si se inventara de nuevo la radio comunitaria… y con ello tuviera que resolverse por primera vez también el difícil problema de sostener su operación diaria y de conseguirle la infraestructura necesaria.

En parte eso es lo que está sucediendo en estos momentos, pero también hay algo más novedoso que se celebra y el maestro de ceremonias comienza a leer una lista de invitados oficiales, que han llegado al pueblo especialmente para la ocasión. Aunque antes aclara que el invitado más importante es el mismo pueblo allí reunido y los radioescuchas que dan sentido cada día a la operación de la emisora.

En el título de concesión que el comité de la radio, el presidente municipal, el director de la radio y el ingeniero Heladio Reyes sostienen con orgullo entre las manos, como si se tratara del certificado oficial de su gran persistencia, se lee:

“El Pleno del Instituto Federal de Telecomunicaciones mediante Acuerdo P/IFT/080317/134 de fecha 8 de marzo de 2017, resolvió otorgar una Concesión para usar y aprovechar bandas de frecuencias del espectro radioeléctrico para uso social indígena, a favor de la COMUNIDAD INDÍGENA MIXTECA DE SAN PEDRO TUTUTEPEC”

De acuerdo con el artículo 67 de la Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión expedida en 2014, la concesión que ha sido otorgada está destinada para uso social. Ésta es una categoría en la que caben las concesiones comunitarias, las indígenas y las que se otorguen a instituciones de educación superior, de carácter privado. En este caso, las autoridades municipales la han solicitado en nombre de toda la comunidad y ahora, es la comunidad entera la beneficiaria de la misma, así como la responsable de cumplir con las condiciones que la concesión señala para mantener su vigencia.

Es el domingo 11 de junio y el pueblo de San Pedro Tututepec Villa de Melchor Ocampo, antiguo señorío mixteca del legendario Ocho Venado Garra de Jaguar, se encuentra reunido para celebrar la concesión recién conquistada, con música, danzas, poesía y con el tradicional Fandango de Varita, presente en todas las celebraciones. En la frecuencia de Estéreo Lluvia (XHTUT), que con la concesión ha pasado del 103.5 fm al 106.1 fm, resuenan las palabras que se pronuncian en la plaza municipal y se extienden en todas direcciones hacia los pueblos aledaños, abarcando casi un centenar de kilómetros de costa. En su turno al micrófono el presidente municipal, Javier Juárez Hernández, expresa su satisfacción por la cobertura legal que el documento representa y refrenda su apoyo al comité que encabeza el proyecto de la radio.

El documento que este día da motivo para la celebración, además de representar la autorización que el estado otorga a Estéreo Lluvia para funcionar y establecer las condiciones para que lo haga, representa una garantía para la comunidad de que el gobierno actual y los posteriores dejarán de perseguir a la radio y a sus integrantes, como había venido sucediendo desde su fundación y hasta fechas que todavía están frescas en la memoria. Esto permitirá finalmente que la radio se dedique a aquellos objetivos sociales y culturales para los que fue creada y que sus colaboradores y colaboradoras tengan un motivo menos de preocupación.

Durante su intervención el ingeniero Heladio Reyes, fundador de la radio, integrante de la organización ambientalista Ecosta Yutu Cuii y anterior presidente municipal de Tututepec, recuerda las dos ocasiones en que la fuerzas federales han incursionado para saquear las instalaciones de la radio. La primera de ellas en el año 2002, cuando la policía federal preventiva asaltó la estación que entonces se encontraba en el palacio municipal, rompiendo las puertas del edificio municipal para poder sustraer el equipo.

Cuatro años después, en 2006, fue la segunda ocasión que la policía federal tiró las puertas de la estación para llevarse su equipo. Esta vez, rememora Reyes, la locutora Lucía Alegría se encontraba sola al micrófono cumpliendo con su labor cuando irrumpieron las fuerzas federales. Sin embargo, la compañera tuvo tiempo para informar a su audiencia de lo que estaba pasando y al cabo de unos minutos, cientos de personas llegaron para enfrentar a la policía y recuperar la mayor parte de los equipos sustraídos, demostrando con ello que la radio ya le pertenecía al pueblo y no iba a resultar tan sencillo silenciarla. Lo que las fuerzas del gobierno rompieron tuvo que ser adquirido nuevamente por el pueblo de la misma manera en que este día de fiesta lo vuelve a hacer.

La referida ley de telecomunicaciones fue promulgada aproximadamente ocho años después de aquel incidente y establece que, para prestar todo tipo de servicio de radiodifusión se requiere contar con una concesión única, la cual contempla como fines el uso comercial, el uso público, el uso privado y el uso social, anteriormente mencionado. Sin embargo, se sabe que no todas las radios en el país cuentan con una concesión.

“Nuestra radio también ha sido una escuela de formación. Una escuela que ha luchado por sus derechos. Haciendo valer nuestros derechos, durante más de catorce años la radio ha defendido el derecho del pueblo de Tututepec a tener un medio de comunicación propio y hoy el gobierno federal por fin reconoce oficialmente que tenemos ese derecho” H.R.

En el panorama de las radios indígenas y comunitarias, algunas han decidido no solicitarla y algunas otras no la han podido obtener hasta la fecha, a pesar de los esfuerzos invertidos en obtenerla. El rechazo a la solicitud y con ello a una eventual concesión es evidentemente un posicionamiento político que, en algunos casos resulta de afirmar la autonomía indígena reconocida en los Acuerdos de San Andrés. Desde esta perspectiva se considera que sólo es necesario contar con la autorización de la asamblea comunitaria para hacer uso del espectro radioeléctrico, que se considera una extensión del territorio comunal, desconociéndose con estos argumentos la autoridad reguladora y normativa del estado.

No es el caso de estéreo Lluvia, que desde sus inicios intentó conseguir un permiso de transmisión por parte de la SCT, apegándose a la ley de radio y televisión vigente anteriormente. Siendo esta empresa virtualmente imposible intentó, sin éxito también, tramitar un amparo basándose en la ley de derechos y cultura indígena, que le permitiera funcionar sin ser amenazada por actos de la autoridad. Sin embargo los caminos oficiales se encontraban cerrados para los medios comunitarios y el proyecto decidió asumir la legitimidad que el pueblo le otorgaba para iniciar las transmisiones. Así lo recuerda Heladio Reyes durante su intervención:

“Al menos la radio ahora ya no va a tener esa persecución que ha tenido muchos años por hacer valer el derecho del pueblo de Tututepec. Algunos le han llamado en la historia radio pirata, otros le han dicho radio chocolata, otros le han dicho radio ilegal. Nosotros siempre hemos dicho que estamos defendiendo el derecho del pueblo de Tututepec y en ese sentido es una radio que tiene toda la legalidad y toda la facultad para transmitir. Levantamos la antena atendiendo a los tratados internacionales y atendiendo a la Constitución política de los Estados Unidos Mexicanos que dice que todos los mexicanos tenemos derecho a la libertad de expresión por cualquier medio. Hoy lo reconoce también el gobierno federal y nos da un documento que nos acredita para estar transmitiendo”

Fue a partir de esto que se convocó a la población y radioescuchas para ponerle nombre a la estación naciente. Llegaron unas veinte propuestas de igual número de personas pero fue la de la señora María Hernández, originaria del mismo Tututepec la que se impuso con su lógica clara y directa: la radio da voz al pueblo mixteco, que es el pueblo de la lluvia. Y así el pueblo ñuu savi se hizo presente desde el nombre mismo de la radio difusora.

Estas anécdotas y más se rememora mientras suenan los sones, en las nubes revientan en colores los fuegos artificiales, cae la tarde en la costa del Pacífico y cae también una intermitente lluvia sobre la gente que, reunida en la plaza municipal y humedecida comienza a bailar, quizás para hacer honor al nombre Ñuu Savi. En la radio suena una vez más el corrido de Estéreo Lluvia que Don Panchito, de San Miguel Tututepec recién compuso.

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Producción radiofónica con Museos Comunitarios

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Disonancias/ La siembra del ombligo

Por Griselda Sánchez, publicado en Desinformémonos, jueves 19 de enero del 2017

Largo es el camino de las radios comunitarias, más de medio siglo lo constatan. En la actualidad el neoliberalismo y su modelo extractivo han diversificado las formas políticas, judiciales y militares del despojo territorial a los pueblos indígenas, socavando la unidad interna, el sustento socioeconómico y los modos de vida, perjudicando no sólo de forma inmediata a los pueblos, sino derivando en una crisis civilizatoria a nivel planetario.

Ante esto, los medios de comunicación comunitarios se han ido posicionando en su práctica político-comunicacional; así es como nació una nueva ola de radios comunitarias en los últimos quince años. No sólo desempeñan un papel de apoyo a las acciones colectivas de las organizaciones sociales sino que también se han convertido en actores sociales: desde las radios se convoca, se organiza. Algunas han tratado de articularse en cumbres, encuentros, foros y seminarios para mantenerse coordinadas ante lo que a todos aqueja: el despojo territorial. Para Socrates de la Radio Jëmpoj en Tlahuitoltepec Mixe, Oaxaca, el territorio no sólo es el lugar físico donde se asientan como comunidad, sino que partimos de que es una relación simbólica con sus habitantes que le dan sentido en lo filosófico, emocional, lingüístico, espiritual y organizacional; es la base para la reproducción de una identidad colectiva […] espacio físico y ontológico porque permite la trascendencia del ser con y hacia otros seres, reafirmada por la historia.

En un largo camino por Abya Yala, acompañamos procesos de radios comunitarias y pudimos conocer organizaciones y colectivos radiofónicos que luchan por el derecho a la libre determinación y la defensa de la tierra y el territorio. Conocimos por ejemplo en Centroamérica la Red Mesoamericana de Radios Comunitarias, Indígenas y Garífunas, donde destacan Radio Zacate Grande y Faluma Bimetu en Honduras. Estos medios son conocidos por defender los derechos de sus comunidades y en particular el derecho a la tierra ante los riesgos de expropiación que enfrentan por los megaproyectos turísticos emprendidos por un grupo de políticos y empresarios nacionales. Esta resistencia le ha valido a Faluma Bimetu que a finales del año 2009 incendiaran su cabina de radio.

Abajito de Honduras se encuentra un pequeño país, grande en historia, que libró la batalla contra la dictadura con Radio Venceremos: el Salvador. Ahí transmite Radio Victoria, creada en 1993 por los desplazados y desplazadas de la guerra civil, que regresaron del campamento hondureño de Mesa Grande a finales de los años ochenta, después de permanecer exiliados casi ocho años. Ellos y ellas están en contra de la minería a cielo abierto y desde el 2004 se han convertido en la voz de las comunidades locales, en defensores del medio ambiente y en militantes ecologistas opuestos a los planes de explotación minera de la compañía multinacional canadiense Pacific Rim. Su lucha ha costado muertos y amenazas entre la población en general y entre los comunicadores. Estos últimos incluso se han visto forzados a salir de su comunidad.

En Guatemala, la Radio Sipaestereo también se enfrenta a la megaminería e ilustra muy bien los procesos de resistencia desde las ondas radiales. El papel de la radio fue esencial para la Consulta Popular Contra la Minería que se llevó a cabo en el municipio de Sipacapa, Departamento de San Marcos, el 18 de Junio del 2005: a pesar de la desinformación sobre el referendo y los intentos de boicot por parte de la empresa minera, los habitantes de Sipacapa acudieron masivamente a votar. En total, el 98.5 por ciento de las 2 445 personas que participaron en la consulta rechazaron el proyecto que afectaría Sipacapa y San Miguel Ixtahuacan al introducir maquinaria pesada en la región e instalar la infraestructura de la Mina Marlin de la empresa Montana Exploradora, subsidiaria de la transnacional canadiense Glamis Gold.

En Colombia, el CRIC —Consejo Regional Indígena del Cauca— tiene ya más de 40 años de experiencia en recuperación de la tierra y ampliación de los Resguardos. Es una de las organizaciones más importantes del país. Su zona de influencia es el Departamento del Cauca, ubicado al sur occidente del país. Mediante su Plan de Vida (estructura conformada por cinco tejidos: Económico Ambiental, Pueblo y Cultura, Justicia y Armonía, Defensa de la Vida, Comunicación) contrarresta lo que considera el modelo económico de muerte: fortalece los cabildos indígenas, las empresas económicas comunitarias, la salud, la educación y exige la justa aplicación de las leyes en materia indígena, leyes que ignoran los megaproyectos extractivistas como el IIRSA, proyecto de Integración de Infraestructura Regional Suramericana. Ante este panorama, el Tejido de Comunicación y Relaciones Externas para la Verdad nace con el objetivo de defender la pervivencia de este proceso, el territorio y la vida. Este tejido es entendido como una gran tela compuesta por “hilos” (los medios de comunicación que van tejiendo conciencia), “nudos” (personas dentro y fuera del territorio que ayudan en las tareas de la comunicación) y “huecos” (espacios en donde, como en las asambleas, se toman las decisiones). Para difundir la palabra Nasa a nivel nacional e internacional, han echado mano de videos, páginas web, radios y revistas.

Colombia es uno de los países que más nos ha enseñado con su práctica político- comunicacional. El Tejido de Comunicación de la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACINC) merece todo nuestro respeto; lleva más de 10 años realizando foros regionales y nacionales. Sus reflexiones parten de una noción de comunicación mucho más profunda que lo que acostumbramos en otras geografías: la comunicación propia nace de la necesidad de crear y tejer comunidad en el sentido espiritual y de la conversación que se da con la naturaleza.

Y palabrandando seguimos hasta Argentina con las radios mapuches al sur y con la red de emisoras del Movimiento Campesino de Santiago del Estero-Vía Campesina (MOCASE-VC) en el norte. Este último inauguró varias radios comunitarias con la participación de los campesinos y comunidades indígenas, y construyó con el apoyo del Movimiento Nacional Campesino indígena (MNCI) la Universidad Campesina SURI, cuya curricula enfatiza la carrera de comunicación. El MOCASE es una de las organizaciones más importantes del país en lo que a defensa de la tierra atañe. Uno de los problemas que enfrenta son los agronegocios y el “desierto verde” que se ha ido expandiendo con la entrada de la siembra de monocultivo de soya transgénica que devasta los bosques, contamina los suelos, el agua y dispara los precios de los alimentos en el mercado interno. Incluso ha llegado al extremo de desalojar a comunidades enteras. Ante estas amenazas, la gente del lugar ha respondido organizándose, resistiendo y retomando las tierras que le fueron arrebatadas. En esta lucha, el papel de las radios comunitarias del MOCASE es informar y brindar alternativas en cuanto a organización y producción, tejiendo vínculos, por ejemplo con cooperativas que acobija.

En México existe otro ejemplo de alternativas al desarrollo que no podemos dejar de mencionar: la CRAC, Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias —mejor conocida como Policía Comunitaria—, ubicada en el estado de Guerrero. La conforman pueblos na savi, me’phaa, nahuas y afromestizos que viven en aproximadamente 69 comunidades de los municipios de la Costa Chica y Montaña de ese estado. Desde Octubre de 1995 la CRAC tiene entre sus tareas la seguridad, la administración de justicia y un modelo de reintegración social conocido como reeducación. Hace siete años implementó como parte de su proyecto integral de desarrollo un sistema de comunicación que cuenta con un sitio web, un centro de video documental y radios comunitarias que cubren gran parte de la región en la que actúa con el objetivo de fortalecer la organización y demandar la no intromisión de la minería (empresa Hochschild México S.A. de C.V.) en su territorio comunitario.

Colindando con el estado de Guerrero se encuentra Oaxaca. Si bordeamos la costa, llegamos al Istmo de Tehuantepec donde surcan las ondas radiales la Voz del General Charis en la comunidad de Álvaro Obregón que se organiza ante los megaproyectos eólicos, a corta distancia se encuentra Radio Totopo, así como Radio Cundachi en la Ciudad Ixtepec. Muy cerca de la capital del estado transmite desde finales del 2014 Movimiento Radio, en San José del Progreso. Este pueblo también se opone a la minería a cielo abierto.

Para esta nueva ola de radios comunitarias, el común denominador es la premisa de que lo que está en juego es su reproducción como pueblos indígenas y sobre todo la vida misma. Han tenido que apropiarse de medios que les sirven como herramientas —no desde la instrumentalización de la comunicación— para expandir sus demandas, facilitar la organización y la movilización. Además, volvieron a rebatir la información-manipulación de los periódicos, televisoras y radios comerciales enfatizando la comunicación dialógica.

Estas radios comunitarias que se manifiestan abiertamente por la defensa del territorio nacieron en el seno de una organización o se acuerparon en el camino con un frente de lucha o en una asamblea. De un modo u otro, siempre son parte de los procesos de resistencia en los que están inmersas: no son meros observadores externos. Se saben en contextos de violencia; saben que se juegan todo, porque lo que está en riesgo es justo la vida misma. Con su práctica ejercen la libre determinación para tener y operar sus propios medios de comunicación, como diría el radialista Benito Contreras de La Voz del Pueblo ubicada en la montaña de Guerrero: Estamos seguros que el aire donde viaja nuestra palabra es parte del territorio.