festival de la canción san francisco del mar

Festival Regional de la Canción, en San Francisco del Mar

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Festival Regional de la Canción “Mi Cuerpo Mi Territorio”

Magdalena Teitipac, 19 de julio de 2019
Algunas imágenes del Festival Regional de la Canción:

Agradecemos a todas y todos los participantes por su entusiasmo, talento y tiempo dedicado a la creación musical en defensa de nuestros cuerpos y territorios. Por supuesto, agradecemos a las autoridades municipales y al Comité por la Defensa de Integridad Territorial y Cultural de Magdalena Teitipac, así como al pueblo en general.
Este festival no hubiera sido posible sin su participación, el apoyo de KCD ONGD y el financiamiento de la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo.


 

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Festival Regional de la Canción “Ama tu Vida”

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BASES DE PARTICIPACIÓN:

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Un festival de cine en espiral

El Festival de Cine Puy ta Cuxlejaltic al que fueron convocadas decenas de cineastas, artistas y colectivos audiovisuales, ha cautivado, provocado las risas y puesto al borde del espanto a miles de bases zapatistas que llenan las funciones de los tres cines habilitados para la ocasión: el Auditorio Comandanta Ramona, el infantil 3D (porque tiene 3 pantallas en su interior) y el Pie Cinema, al aire libre y bajo la luz de cientos de virtuales luciérnagas multicolores que decoran la vegetación circundante. Brillan también las miradas de cientos de pequeños y pequeñas asistentes que descubren por primera vez la fuerza de ese ritual colectivo.

Unas 80 películas fueron proyectadas a lo largo de los diez días de programación, desde la inauguración con las producciones de los jóvenes y adolescentes Tercios Compas, hasta el esperado estreno mundial de Roma, la película más personal y reciente de Alfonso Cuarón.

Del lado caxlán se escucha incertidumbre a la llegada sobre la programación de las actividades. Un enjambre de voluntarias y voluntarios de las organizaciones de apoyo se multiplican para atender al registro, el hospedaje, las proyecciones, la comida de cada asistente. Comentarios de admiración por el orden que las bases zapatistas mantienen en todo, por el recibimiento alegre y generoso, por lo bien dispuesto de los dormitorios. Del lado de los pasamontañas y paliacates, la mirada sorprendida de miles de espectadores tzotziles, tseltales, tojolabales que descubren por primera vez la experiencia de asistir a un festival de cine… y no a cualquier festival sino al propio.

Aderezado de eventos artísticos, talleres y tocadas, video mapping, clown, danza, narrativa y fotografía, con la presencia de algunos de esos actores cuyos papeles han causado sensación y polémica entre las filas zapatistas, brillan también las sonrisas de las actrices, productoras, directores/as, documentalistas y gente que trabaja para las grandes pantallas, pero que en esta ocasión se mezcla entre una multitud variopinta que por momentos desborda la avenida principal del Caracol, pletórica de comedores, talleres, tiendas de artesanías, productos para la salud, colectivos de mujeres, oficinas.

El Caracol de Oventik lleva el nombre de Resistencia y Rebeldía por la Humanidad, además de también llamarse Corazón Céntrico de los Zapatistas delante del Mundo. Tal como los otros cuatro Caracoles existentes en territorio zapatista, ha sido creado por el EZLN al reorganizarse en 2003 en los sitios antiguamente llamados Aguascalientes y cumple con múltiples funciones.

Los Caracoles son espacios de resistencia de los municipios autónomos, sedes de las Juntas de Buen Gobierno, lugares de reunión para las bases, de encuentro para quienes acuden desde lugares remotos a conocer de cerca y colaborar con este movimiento que, desde hace casi 24 años, ha transitado por múltiples encuentros -y también desencuentros- con una sociedad globalizada, para la cual ha resultado ejemplo, guía y fuente constante de inspiración.

Desde su refundación, los caracoles representan un tránsito a la espiral hacia dentro. El esfuerzo por construir las bases de su autonomía a partir de la creación de municipios autónomos y las Juntas de Buen Gobierno, el control sobre las formas de colaboración de la llamada sociedad civil hacia sus bases y no a los intereses de sus colaboradores externos.

Más allá de toda la parafernalia asociada al mundo del cine, se tenía programado un asombroso encuentro en un nivel cercano a lo antitético. En el centro del inmenso despliegue de recursos humanos, económicos y creativos, estaba puesta la expectativa en la reunión que habría de efectuarse entre ese mundo del cine -que no llegó con las manos vacías sino con la mejor tecnología para las proyecciones- frente a la posición antisistémica de los colectivos invitados, y por el otro lado, casi una centena de muy jóvenes documentalistas y radialistas, provenientes de municipios autónomos en resistencia, de los 5 Caracoles y agrupados en el proyecto de comunicación bautizado como Tercios Compas, para distinguirse de los Medios Comerciales.

En sus palabras iniciales del encuentro de medios, el Subcomandante Moisés puso el énfasis en la importancia que están dando actualmente a los procesos educativos desde los conocimientos de la propia comunidad y al interés que tienen en que los medios de comunicación que están formando con esos jóvenes, los Tercios Compas, se ponga al servicio de tal prioridad.

Esas palabras fueron el preámbulo para las decenas de preguntas con las que los Tercios masacraron a sus invitadas e invitados, quienes en su azoro improvisaban formas de organizarse para que el ejercicio fructificara: ¿Los formatos 5.1 y 7.1 se realizan en la producción o en la postproducción? ¿Cuál es la mejor forma de realizar un documental? ¿Cuánta gente se necesita para hacer un documental? ¿Por qué hay películas que se hacen para los cines a diferencia de los documentales? ¿Cómo se investiga para hacer un documental? ¿Qué papel usan para las portadas de sus videos? Parte de las numerosas preguntas que dieron pie a dos mañanas casi completas de respuestas, que intentaban ser claras y puntuales, por parte de las productoras de cine, los directores, documentalistas, sonidistas, guionistas y fotógrafos de las mismas películas que se veían en las pantallas del festival.

La atención que esas decenas de jóvenes zapatistas prestaban a las respuestas, a los comentarios y a las propuestas que se les hacía, se expresaba frecuentemente en las notas que tomaban, en las señales de asentimiento con que acompañaban las respuestas y en nuevas preguntas, dando por su parte muy pocas respuestas a las también numerosas preguntas que sus invitadxs, antes de que iniciara la sesión habían reunido en una libreta. Se tuvieron que contentar con la promesa de que sus preguntas serían respondidas posteriormente. El encuentro terminó siendo un ejercicio de comprensión en ambos sentidos y por parte del grupo de invitadas e invitados, un interesante ejercicio de colaboración entre decenas de cineastas con experiencias y talentos muy diversos.

Y así como en los grandes festivales se otorgan galardones a los mejores en cada categoría, en el Festival de Cine Puy ta Cuxlejaltic se entregaron Respetos y Reconocimientos, simbolizados en un paquete de bonitos recuerdos entregados a sus invitados especiales, a todos, todas y todes las asistentes, de manos de la muy afamada plana mayor infantil que protagoniza los escritos del Sup Galeano. La presencia infantil es masiva e imprime un carácter particular a todas las actividades.

Durante una de sus intervenciones en el evento, el sucesor del finado Subcomandante Insurgente Marcos, reflexionaba que la recepción del cine en las comunidades tseltales y tzotziles pone el acento en los dilemas morales que les plantean los personajes representados, sin realmente llegar a conocer a los actores tan destacados que los encarnan. De tal forma que estrellas tan populares como Gael García y Joaquín Cosío -ambos habrían de estar presentes durante el festival- no son reconocidos en territorio zapatista ni por sus nombres ni por su fama, sino por los personajes tan polémicos como el violador Padre Amaro y el Cochiloco, primer malo-bueno que rompe con los dualismos a los que este público se había acostumbrado, con las películas de artes marciales que tanto ven, de acuerdo con una parte de la historia oficial del cine zapatista que el Sup relató una de esas noches y que, en algunos olvidos, confirma su carácter de versión oficial.

Lo que no se olvida y particularmente en un día dedicado a recordarlos, es a los propios muertos. Un gran altar colocado al fondo durante el día inaugural, es el centro de una ceremonia masiva con la que las bases zapatistas rinden homenaje a quienes han abonado con sus propias vidas los sueños que hoy fructifican en la organización autonómica que construyen para el bien común. Una nutrida asamblea de combatientes ausentes nos observa entre velas y flores anaranjadas, desde fotografías desgastadas por el tiempo.

La semilla plantada por Juan Villoro en abril pasado, durante el Conversatorio “Miradas, escuchas, palabras: ¿prohibido pensar?”, que se llevó a cabo en el CIDECI-Unitierra de San Cristóbal de las Casas, había dado frutos en un festival de cine y un encuentro entre comunicadorxs, de consecuencias insospechadas.

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Murales colectivos, radios comunitarias y comunicación popular

A finales del mes de febrero pasado, realizamos junto con alumnas y alumnos del COBAO de Matías Romero Avendaño, el último de los murales colectivos que teníamos programados como parte del proyecto Comunicación transformadora para la defensa de los derechos de las mujeres y los pueblos indígenas, que comenzamos a finales del año de 2015.

Meses antes, en “la” escuelas primarias José Vasconcelos y Nicolás Bravo, de Matías Romero:

tomado del informe sobre el mural de Matías Romero
En esta compleja región que conecta distintos tipos de megaproyectos, se retrataron los oleoductos y sus fugas contaminadoras, el tendido  de alta tensión y la construcción de torres de transmisión en medio de poblados, donde sus emisiones electromagnéticas son nocivas para la salud.

La radio “Las Voces de los Pueblos” lanzó una invitación al público para participar en el mural, también invitó a algunos de las y los colaboradores de la radio, entre ellos, las y los niños que acuden a nuestras sesiones de la expresión de la niñez.

El grupo que inició la planeación se conformó por 15 personas, incluyendo a 6 mujeres, 2 niñas y 2 niños. En la sesión de planeación el grupo se presentó, ya que algunos no se conocían entre sí. Posteriormente, se estimuló una reflexión sobre las realidades que ahí se confrontan. Se compartieron imágenes, gráficas, fotografías de fugas de gas, de petróleo, del tendido de líneas eléctricas, de flora y fauna muerta por el evenenamiento de la tierra, etc.

Se acordó que en el mensaje no predominaran los aspectos negativos o fatalistas y que no se retrataran como víctimas, sino como un pueblo con la posibilidad de la autodeterminación. De ahí se pensó en hacer un contraste, un conflicto entre dos posibles futuros: el negativo, con destrucción y contaminación, y el positivo en comunidad y en armonía con la naturaleza, valorando la fuerza de la mujer, de la tradición y de la comunidad.

Se buscó el apoyo de la escuela primaria de Matías Romero, la cual ofreció un muro en el exterior del edificio, en una calle céntrica, muy transitada, junto a un mercado.

La figura central es una mujer/árbol, en la vestimenta tradicional de la región. Sus manos extendidas son las ramas del árbol, y de la parte baja de su falda larga y bordada (del traje tradicional de la región) emanan las raíces hacia la tierra. En la parte derecha de la mujer/árbol vemos su brazo/rama seca, defoliada, y un mundo quemado por los químicos y la contaminación, un río muerto, al que se le derraman líquidos nocivos de oleoductos rotos, líneas de alta tensión que se imponen en el paisaje y una antena de transmisión a medio construir. La antena es una réplica de la que se encuentra en un barrio de Matías Romero, que los vecinos lograron parar. El colectivo de este barrio jugó un papel muy activo en la elaboración del mural.

Del lado izquierdo se ve un mundo verde, armónico, en el que casas y gente hacen comunidad. Abundan el alimento y el agua. Se retrataron algunas casas para aludir a los barrios más caraterísticos de Matías Romero. Su inauguración se hizo mediante un acto cívico de la Escuela Primaria, con un grupo grande de niñas y niños participando.

Un elemento interesante en la experiencia de pintar este mural es que el proceso de pintarlo también se convirtió en un acto de fortalecimiento comunitario. En Matías Romero, los comercios locales y locatarias del mercado se interesaron y no faltó quien prestara una escalera, una escoba o una cubeta.

Había quienes al pasar preguntaban, y de pronto se ponía a pintar también. Les ofrecíamos una brocha, una breve explicación, y dejábamos que aportaran su tiempo e inspiración. Así niñas, niños, madres, padres, comerciantes y traseúntes participaron en la elaboración de los murales.
En todos los casos los murales ocupan espacios muy visibles, por donde circula constantemente gran cantidad de gente.

De esta manera, el pintar este mural ha generado mensajes que la comunidad entiende y asume, genera un acto que acerca a la comunidad misma, y deja algo que permite continuar con la discusión y, para algunos, en continuar con la idea de hacer murales con mensajes sociales y comunitarios para la transformación de las mismas.

Este proyecto ha sido la continuación de una serie de esfuerzos sostenidos durante la última década por Ojo de Agua Comunicación y radios comunitarias de la Costa, del Istmo y de los Valles Centrales, como Guluchi, en Zanatepec; la Ixhuateca, en Ixhuatán; Ñuu Kaan, en Jicaltepec; Teiti Radio Lova Dani, en Teitipac; las Voces de los Pueblos, en Matías Romero; Estéreo N’doso, de Jicayán; Estéreo Lluvia, de Tututepec; y Ecos de la Montaña, de Yucuhiti; con el apoyo de la ONGD vasca Kultura Communication y Desarrollo, así como el financiamiento de la Agencia Vasca de Cooperación al Desarrollo.

Nuestro propósito ha sido fortalecer a las radios comunitarias y a los actores sociales con quienes colaboramos, en sus esfuerzos por informar a la población e impulsar la participación ciudadana en la defensa del territorio y de los bienes comunes, en la promoción y defensa de los derechos colectivos, de los derechos de las mujeres y de los derechos de la infancia.

La realización de murales colectivos es parte de nuestra propuesta de comunicación popular, con la que intentamos animar la reflexión cotidiana sobre preguntas como quiénes somos, qué queremos para el futuro de nuestra comunidad, qué amenazas existen para la convivencia armónica, para la salud colectiva, para nuestro medio ambiente y nuestra forma de vida, además de qué estamos haciendo y qué podemos hacer para mejorar la situación. Partimos siempre de un diagnóstico participativo comunitario y construimos paso a paso estos vistosos murales, que pretender convertirse en una especie de mapa en el cual frecuentemente se plasma la historia del pueblo y de su territorio, la problemática que enfrentan en el momento presente y las expectativas que tenemos para el futuro.

Desde el ya lejano año de 2007, comenzamos a desarrollar esta actividad como soporte de procesos más amplios en los que intentamos involucrar la participación alegre y creativa de jóvenes, niñxs, mujeres, autoridades y de comuneros en general en actividades artísticas y culturales orientadas desde la educación popular y con una mirada que, desde las relaciones de género hasta la imposición de la minería en nuestras comunidades, devele los mecanismos que sostienen cada una de nuestras relaciones de poder. Entre las actividades participativas que buscan entrar en resonancia con el mural, promovemos los concursos regionales de canción que han comenzado a convocar las radios, la producción de programas radiofónicos, radionovelas, videoclips, videocartas y documentales en video, además de la realización de muestras comunitarias de cine y radio, foros y encuentros de reflexión y la impartición de diplomados radiofónicos.

 

 

La propuesta original surgió en colaboración con Andrea Searle, muralista que había desarrollado la metodología en talleres previos con comunidades zapatistas de Chiapas. En  nuestro caso los adoptamos como una actividad de nuestro trabajo con los Espacios de Comunicación Comunitaria que impulsábamos con organizaciones comunitarias de Capulalpan de Méndez, en la Sierra Juárez, Santo Domingo Petapa, en el Istmo y Cuetzalan, en la Sierra Norte de Puebla. Siendo así como surgieron los 3 primeros murales que impulsamos.

De esta manera comenzamos a explorar las posibilidades de esta técnica artística como medio de comunicación. Hasta la fecha hemos impulsado la realización de once murales, con la participación de las radios mencionadas, así como de una gran cantidad de personas y organizaciones de las distintas regiones y, por supuesto, la generosa colaboración de las y los artistas Andrea Searle, Baltazar Castellanos, Alejandra Canseco, Melanie Otto, Francisco Rojas, Rafael Ortiz García, Ernesto Villalobos y Yuyé Hernández.


Fragmento del mural de Capulalpan en el cartel de un festival contra la minería

Fragmento del mural de Capulalpan en el cartel de un festival contra la minería

Video del mural colectivo infantil realizado en 2014 por niñas, niños y jóvenes de Santa María Jicaltepec, Pinotepa, Oaxaca, con la guía del maestro Baltazar Castellano Melo.